¿Su empresa vende por internet? La nueva Ley de Comercio Electrónico en Costa Rica probablemente le aplica.

Pablo Gonzalez Montoya
Jul 02, 2026By Pablo Gonzalez Montoya

¿Su empresa vende por internet?

La nueva Ley de Comercio Electrónico en Costa Rica probablemente le aplica.


El comercio electrónico en Costa Rica ha evolucionado rápidamente durante los últimos años. Hoy es común que empresas de todos los tamaños vendan productos o servicios mediante una página web, redes sociales, marketplaces o incluso a través de WhatsApp.

Sin embargo, muchas de esas operaciones han funcionado bajo reglas que ya no responden a la realidad del mercado digital.

Con la publicación de la Ley N.° 10.946, Ley de Gobernanza de los Servicios Digitales y el Comercio Electrónico, Costa Rica establece por primera vez un marco jurídico integral para regular la actividad comercial desarrollada por medios digitales.

Aunque la ley entrará en vigor dentro de 12 meses, este período de transición no debería verse como una razón para esperar, sino como la oportunidad ideal para revisar procesos, corregir riesgos y preparar la operación antes de que las nuevas obligaciones sean exigibles.

¿Quiénes deberán cumplir con esta ley?
Existe la idea de que esta regulación aplica únicamente a grandes plataformas tecnológicas o empresas internacionales. Sin embargo, su alcance es mucho más amplio.

En términos generales, deberán revisar su cumplimiento las empresas que comercialicen bienes o servicios mediante cualquier canal digital, incluyendo:

Tiendas en línea.
Sitios web con venta de productos o servicios.
Comercios que venden por Instagram.
Negocios que reciben pedidos por Facebook.
Empresas que utilizan WhatsApp como canal de ventas.
Marketplaces.
Plataformas digitales.
Proveedores extranjeros que comercializan hacia consumidores ubicados en Costa Rica.
En otras palabras, si parte de sus ventas se realiza por internet, es muy probable que esta normativa sea relevante para su negocio.

 
Cinco aspectos que toda empresa debería revisar desde ahora


1. ¿Su negocio está claramente identificado?

La nueva legislación busca que el consumidor conozca con claridad quién está detrás de la operación.

Por ello, resulta recomendable verificar que su sitio web, tienda en línea o canales digitales muestren información clara sobre la empresa, incluyendo:

Nombre o razón social.
Medios de contacto.
Información que permita al consumidor ejercer sus derechos.
Condiciones generales de contratación.
La transparencia deja de ser una buena práctica para convertirse en un elemento esencial del cumplimiento.

 
2. ¿El consumidor conoce el precio final antes de comprar?

Uno de los principios de la nueva normativa consiste en evitar costos inesperados durante el proceso de compra.

Antes de confirmar una transacción, el consumidor deberá conocer claramente el precio total, incluyendo:

Impuestos.
Gastos de envío.
Comisiones.
Cargos adicionales.
Cualquier otro costo asociado a la compra.
Además de cumplir con la ley, esta práctica mejora la experiencia del usuario y fortalece la confianza del consumidor.

 
3. ¿Su proceso de compra obtiene un consentimiento claro?


Las compras ya no podrán apoyarse en mecanismos ambiguos o confusos.

El proceso de contratación deberá reflejar una aceptación expresa e inequívoca por parte del consumidor.

Por ello, conviene revisar aspectos como:

Botones de compra.
Confirmaciones finales.
Aceptación de términos y condiciones.
Comprobantes enviados al cliente.
Flujos completos del proceso de compra.
En muchos casos, pequeños ajustes en la plataforma pueden reducir significativamente el riesgo de incumplimiento.

 
4. ¿Sus documentos legales siguen siendo suficientes?


Muchas empresas continúan utilizando Términos y Condiciones elaborados hace varios años o adaptados de modelos genéricos encontrados en internet.

La entrada en vigor de esta ley representa una excelente oportunidad para revisar documentos como:

Términos y Condiciones.
Política de Privacidad.
Políticas de devoluciones.
Garantías.
Condiciones de entrega.
Avisos legales.
Más que cumplir un requisito formal, estos documentos ayudan a definir claramente la relación entre la empresa y sus clientes.

 
5. ¿Su plataforma utiliza prácticas que podrían generar riesgos?


Uno de los aspectos más innovadores de la ley es la regulación de los llamados "dark patterns", es decir, diseños o mecanismos que buscan influir indebidamente en las decisiones del consumidor.

Algunos ejemplos incluyen:

Casillas previamente seleccionadas.
Procesos excesivamente complejos para cancelar una suscripción.
Mensajes que generan presión artificial para completar una compra.
Opciones importantes ocultas o poco visibles.
Interfaces diseñadas para inducir decisiones que el consumidor probablemente no tomaría de forma libre.
Muchas empresas implementan este tipo de prácticas sin ser conscientes del riesgo legal que representan.

 
Más que una obligación legal, una oportunidad para fortalecer el negocio
El período de transición de doce meses permite a las empresas prepararse de forma ordenada.

Quienes inicien este proceso desde ahora tendrán la posibilidad de revisar su plataforma, actualizar su documentación, fortalecer sus procesos internos y reducir riesgos antes de que la normativa entre plenamente en vigor.

Además del cumplimiento legal, estos cambios representan una oportunidad para mejorar la experiencia del cliente, aumentar la transparencia y generar mayor confianza en el comercio electrónico.

 
¿Cómo puede ayudar WeSolvo?


En WeSolvo acompañamos a empresas en la implementación de estrategias de cumplimiento relacionadas con la nueva Ley de Gobernanza de los Servicios Digitales y el Comercio Electrónico.

En WeSolvo podemos ayudarle a evaluar su nivel de cumplimiento y desarrollar un plan de adecuación conforme a la nueva normativa.

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